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Edad de jubilación por discapacidad

Edad de jubilación por discapacidad

Es posible adelantar la edad de jubilación por discapacidad, siempre que esté reconocida por el organismo competente de la comunidad autónoma o el Instituto de Mayores y Servicios Social (IMSERSO).

Cuando me refiero a adelantar la edad de jubilación, quiero decir, eso mismo: adelantar el retiro y el cobro de la pensión de jubilación y no otra cosa, como por ejemplo, conseguir una incapacidad permanente o la jubilación por invalidez de las clases pasivas.

También es necesario distinguir la incapacidad permanente de la discapacidad, pues nada tienen que ver, la incapacidad permanente se refiere a la imposibilidad de trabajar, en una profesión concreta o en todas ellas, y comporta una pensión.

Por su parte, la discapacidad es el reconocimiento de ciertas limitaciones: físicas, psíquicas o sensoriales, que comportan múltiples y heterogéneos efectos: beneficios fiscales, sociales, administrativos, etc.

Y uno de esos beneficios sociales es, precisamente, adelantar la edad de jubilación sin penalización de ningún tipo, como explicaré en este artículo.

Índice del artículo

Jubilación por discapacidad igual o superior al 33%

No se contemplan bonificaciones en la edad de jubilación por discapacidad inferior al 45%.

Los trabajadores con discapacidad del 33%, inferior o superior, pero inferior al 45% no tienen más beneficios, en materia de jubilación, que los de cualquier otro trabajador.

Sí que existen otros beneficios en favor de trabajadores con discapacidad: bonificaciones en la contratación, convenio especial más económico, mayor protección por despido, centros especiales de empleo, etc. 

Pero en lo referido concretamente a su jubilación, pueden acceder a la misma edad que el resto de trabajadores y adelantar esa edad con las mismas penalizaciones que cualquier otra persona que solicite la jubilación anticipada.

El único beneficio que se reconoce a los trabajadores con discapacidad igual o superior al 33% es un periodo de carencia menor para acceder a la jubilación parcial: 25 años cotizados durante toda la vida laboral, frente a los 33 años que se exigen al resto de trabajadores.

Edad de jubilación por discapacidad del 65% o más

Un grado de discapacidad igual o superior al 65% da derecho a acceder a la jubilación a una edad más temprana y sin penalización de ningún tipo, al contrario, los años que restan para la edad ordinaria de jubilación, se consideran cotizados a efectos de determinar el porcentaje que se aplica sobre la pensión.

Puede adelantarse la edad de jubilación el equivalente al 25% del tiempo trabajado con una discapacidad reconocida del 65%.

POR EJEMPLO: Esto supone que si se han trabajado 12 años con dicha discapacidad, puede adelantarse la jubilación 3 años en comparación a un trabajador sin discapacidad.

En cualquier caso, del resultado de calcular la bonificación en la edad de jubilación no puede resultar una edad de jubilación anterior a los 52 años.

¿Cómo se calcula la bonificación en la edad de jubilación?

Este porcentaje del 25%, en principio, no se aplica por el tiempo trabajado con anterioridad a la declaración de discapacidad.

Aunque todo es interpretable y discutible en un Juzgado, como ocurrió con una persona con sordomudez congénita. La misma dolencia que padecía desde su nacimiento, había pasado por distintas declaraciones: declaración de subnormalidad en 1975, como desacertadamente se la denominaba en esos tiempos, un grado del 40% de minusvalía en 1989, y la declaración de grado de discapacidad del 66% en el año 2008.

El Instituto Nacional de la Seguridad (INSS) únicamente quería reconocer la bonificación por el tiempo trabajado desde 2008.

Sin embargo, en una sentencia del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, se le reconoció la bonificación por la totalidad de su vida laboral, al considerar que la dolencia padecida era anterior al inicio de su vida laboral, la patología no había variado, era una sordomudez al 100% desde el momento de su nacimiento.

Derecho a la opción

Si se da la circunstancia de que, el trabajador, con discapacidad reconocida del 65%, también cumple los requisitos para acogerse a la especialidad que se explica a continuación -una discapacidad del 45% derivada de concretas enfermedades o discapacidades-, puede optar por jubilarse a la edad que resulte más beneficiosa para él: la que resulte de aplicar la operación anterior, o bien, la que se establece para la especialidad de discapacidad igual o superior al 45%.

Edad de jubilación por discapacidad del 45% o más

Finalmente, está el caso especial de los trabajadores afectados por una discapacidad del 45% o más, pero que deben cumplir unos requisitos específicos.

Debe acreditar que han cotizado al menos 15 años de trabajo durante su vida laboral bajo esta condición de discapacidad.

Que la discapacidad esté motivada por alguna de las concretas enfermedades que se relacionan a continuación.

Se supone que estas enfermedades pueden reducir la esperanza de vida, motivo por el cual, se consideró más adecuado establecer una edad mínima de jubilación única, a los 56 años, sin reductores como se ha explicado en el caso anterior. Aunque es cierto que el Real Decreto indica que la edad mínima es a los 58 años, a partir de 2012 se rebajó a los 56 años.

Es decir, en este caso concreto, el mero reconocimiento da derecho a jubilarse a los 56 años, independientemente de que se hayan trabajado más o menos años en esta situación, siempre cumpliendo el mínimo de 15 años citado anteriormente.

Discapacidades que dan derecho a esta bonificación

Las enfermedades o discapacidades que justifican el acceso a esta bonificación en la edad de jubilación, se regulan en el Real Decreto 1851/2009 y son las siguientes:

  1. Discapacidad intelectual (antes denominado, desacertadamente, retraso mental).
  2. Parálisis cerebral.
  3. Anomalías genéticas: Síndrome de Down, Síndrome de Prader Willi, Síndrome X frágil, Osteogénesis imperfecta, Acondroplasia, Fibrosis Quística o Enfermedad de Wilson.
  4. Trastornos del espectro autista.
  5. Anomalías congénitas secundarias a Talidomida.
  6. Secuelas de polio o síndrome postpolio.
  7. Daño cerebral (adquirido): Traumatismo craneoencefálico, Secuelas de tumores del SNC, infecciones o intoxicaciones.
  8. Enfermedad mental: Esquizofrenia, Trastorno bipolar.
  9. Enfermedad neurológica: Esclerosis Lateral Amiotrófica, Esclerosis múltiple, Leucodistrofias, Síndrome de Tourette o Lesión medular traumática.