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La inflación en las pensiones

La inflación en las pensiones

El continúo incremento del Índice de Precios de Consumo (IPC) no pasa desapercibida ni hace ningún favor a los pensionistas, es como un impuesto silencioso que reduce nuestra capacidad económica.

En épocas de escasa inflación, como las vividas tras la crisis del ladrillo, el IPC era un factor menos significativo en materia de pensiones. 

Pero en el último año, este índice ha subido lo mismo que en los 10 años anteriores, y ahora, sí que es un dato relevante, que afecta a los pensionistas y al que hay que prestar más atención.

No lo sufren tanto los actuales pensionistas, cuyas pensiones se actualizan de acuerdo con la variación del IPC, como se explica seguidamente.

Lo sufren más los nuevos pensionistas, quienes van a jubilarse próximamente, o que están valorando solicitar una incapacidad permanente, cuyas pensiones se calcularán con unas bases de cotización desactualizadas en su último tramo.

En cualquier caso, ya sea jubilación o incapacidad permanente, la inflación en las pensiones es nociva, aunque más para los últimos que para los primeros.

La inflación en las pensiones ya reconocidas

Los actuales pensionistas, poco tienen que preocuparse por el aumento del IPC, pues sus pensiones se revalorizan según el incremento del IPC.

No significa que la inflación pase desapercibida para ellos, pues a todos afecta. Pero desde la última reforma de pensiones, y seguramente, sin que el actual Gobierno pudiese esperar un escenario de inflación de este tipo, se aprobó que las pensiones se actualizasen según la variación del IPC.

De modo que el artículo 58 de la Ley General de la Seguridad Social establece:

«… las pensiones de Seguridad Social, en su modalidad contributiva, incluido el importe de la pensión mínima, se revalorizarán al comienzo de cada año en el porcentaje equivalente al valor medio de las tasas de variación interanual expresadas en tanto por ciento del Índice de Precios al Consumo de los doce meses previos a diciembre del año anterior…»

Eso sí, hasta el año que viene, las pensiones se mantienen en su valor actual, pese a que la inflación sea una realidad desde hace meses.

La inflación en las pensiones de jubilación

Los nuevos pensionistas, aquellos que van a jubilarse en los próximos meses o años, lo tienen más negro que aquellos que ya disfrutan de su retiro.

Para calcular una pensión de jubilación se toman las bases de cotización de los últimos 25 años, y se actualizan de acuerdo con la variación del Índice de Precios de Consumo (IPC) a excepción de los 2 últimos años.

Esto supone que una base de cotización del año 2002, actualizada a fecha de hoy, haya experimentado un crecimiento de más del 50%, o traducido en euros, una base de cotización mensual de 1.500 euros a fecha de hoy tiene un valor de más de 2.250 euros.

La base de cotización actualizada es la que se utiliza para calcular la pensión de jubilación.

Es una operación de justicia, puesto que el valor del dinero no es el mismo que hace 20 años.

Sin embargo, las últimas 24 bases de cotización (2 años) no se actualizan, es decir, su valor nominal es el que se utiliza para calcular la pensión. 

Lo que supone que si se han cotizado 1.500 euros en enero 2022, y uno se jubila en diciembre 2024, con un incremento del IPC del 20% (por imaginar algo en consonancia con la realidad actual), esas bases, no se actualizan a 1.800 euros, sino que se quedan por su valor de 1.500 euros.

Esto, lógicamente, perjudica a la pensión resultante, que será inferior a la que correspondería si se actualizasen todas las bases de cotización.

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La inflación en las pensiones de incapacidad permanente

Peor que los futuros jubilados, lo tienen las futuras personas a quienes se reconozca una incapacidad permanente.

Para calcular una pensión de incapacidad permanente por enfermedad común, se toman las bases de cotización de los últimos 8 años.

Estas bases se actualizan según la variación del IPC, salvo las 24 últimas (2 años). Las mismas que en caso de jubilación, como se ha explicado anteriormente.

Sin embargo, la diferencia radica que 2 años para un periodo de 25 años (los que se toman para calcular la jubilación) supone un 8% del total, sin embargo, esos mismos 2 años, dentro del periodo de 8 años que se toman para calcular la incapacidad permanente, suponen un 25% del total.

Por tanto, la falta de actualización del IPC, afectará más en el caso de pensionistas por incapacidad permanente, que de pensionistas de jubilación.

La inflación en las pensiones