Cuando una persona accede a una prestación o subsidio por desempleo, asume automáticamente lo que se conoce como “compromiso de actividad”. Sobre el papel, este compromiso implica que el desempleado debe buscar activamente trabajo, aceptar ofertas adecuadas y participar en cursos de formación o reciclaje profesional.
Pero lo que es incluso más importante: por parte de los servicios de ocupación que colaboran con el SEPE (Labora, SOC, SAE, etc), también existe un compromiso de acompañamiento, seguimiento e intermediación para que el desempleado consiga un trabajo adecuado.
Ahora bien, la gran pregunta es evidente: ¿sirve realmente este compromiso para encontrar trabajo? Los datos más recientes de la Encuesta de Población Activa (EPA) invitan, como mínimo, al escepticismo.
Escasa efectividad de los servicios público de ocupación
Según los últimos datos publicados, los servicios públicos de empleo en España han tenido un papel muy reducido en la colocación de trabajadores.
En concreto, solo alrededor del 1,7 % de los empleos se consiguen a través de estos servicios
Este dato es especialmente llamativo si se compara con otras vías de acceso al empleo, como las empresas de trabajo temporal o los contactos personales, que siguen siendo mucho más eficaces.
En términos absolutos, según datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) hablamos de unas 319.700 personas que encontraron empleo a través de estos servicios, una cifra que además ha caído respecto al año anterior.
Esto pone de manifiesto una contradicción evidente. Por un lado, el sistema exige al desempleado un compromiso activo: acudir a citas, renovar la demanda de empleo, participar en cursos, aceptar ofertas adecuadas…
Pero, por otro, la capacidad real del sistema para ofrecer esas oportunidades es muy limitada.
El problema no está en la norma, sino en su aplicación práctica. Según me manifiestan los clientes durante las consultas, es muy dificil encontrar trabajo inscrito como demandante de empleo: nunca se reciben ofertas, no les llama ni escribe nadie. Y al tutor, muchos ni lo conocen. Por lo que en mi opinión la ambiciosa Ley de Empleo publicada en 2023, no ha tenido el éxito esperado que pretendía igualar nuestro sistema de empleo otros países de la Unión Europea.
¿Es realmente un trámite vacío de contenido?
En la práctica, muchas personas desempleadas pueden permanecer largos periodos de tiempo sin recibir una sola oferta de empleo por parte de los servicios públicos.
En muchos casos, el compromiso de actividad acaba reduciéndose a sellar el paro (DARDE) cada 3 meses, es decir, un trámite administrativo vacío de contenido, sin utilidad práctica.
Este hecho no es anecdótico, sino bastante generalizado.
De hecho, el propio contexto del mercado laboral español refleja una paradoja: mientras existen vacantes sin cubrir, estas no llegan de forma efectiva a los desempleados inscritos en el sistema
Esto evidencia una desconexión clara entre la oferta y la demanda de empleo.
Esto no solo reduce su eficacia, sino que también genera frustración en los desempleados, que perciben el sistema como poco útil para encontrar trabajo.
El verdadero valor del compromiso de actividad es encontrar trabajo estando inscrito como demandante de empleo, lo que dependería de que existan ofertas reales de empleo adaptadas al perfil del trabajador y que los servicios públicos actúen como verdaderos intermediarios
Sin estos elementos, en mi opinión, el compromiso pierde gran parte de su sentido y perpetúa las situaciones de desempleo.

