La pensión de jubilación no se decide solo en el último momento de la vida laboral. Muy al contrario, es el resultado de decisiones tomadas a lo largo de la vida laboral: cómo y cuánto cotizas, si existen lagunas de cotización, si trabajas en condiciones irregulares o si anticipas la jubilación sin analizar bien las consecuencias.
Hace tiempo grabé este vídeo, bastante interesante, con 3 consejos para evitar que tu pensión de jubilación empeore.
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Evita largos periodos sin cotizar
Uno de los errores más frecuentes es subestimar los periodos sin cotizar, especialmente en los últimos años de la vida laboral. Muchas personas piensan que esos años carecen de importancia, pero cuando se acercan a la jubilación descubren que no alcanzan los periodos mínimos de cotización que marca la normativa, cada vez más exigente.
Hoy en día, para jubilarse con 65 años es necesario alcanzar un determinado número de años cotizados (en 2026 son 38 años y 3 meses y a partir de 2027 serán 38 años y 6 meses). Si no se llega a ese umbral, la edad ordinaria se retrasa hasta los 67 años, o hasta el momento en que se alcancen los 38 años y 6 meses cotizados.
Además, para cobrar una pensión equivalente al 100 % de la base reguladora se exigen al menos 37 años de cotización.
Además, el problema se agrava si no se alcanzan los 33 o 35 años de cotización, ya que en ese caso ni siquiera se puede acceder a la jubilación anticipada. Esto deja al trabajador sin margen de maniobra: o sigue trabajando hasta los 67 años o asume una pensión claramente inferior.
Paga tus cotizaciones cuando sea necesario
En estos supuestos, cuando no se trabaja ni se cotiza por desempleo, puede ser recomendable suscribir un convenio especial con la Seguridad Social. Este convenio permite seguir cotizando de tu bolsillo para no perder años de cotización, e incluso, mantener un nivel de cotización para evitar que la pensión de jubilación empeore, es decir, se reduzca.
Aunque supone un esfuerzo económico, en mi opinión, muchas veces es una inversión rentable: pagar unas cuotas durante un tiempo puede evitar retrasar y perder dos años completos de pensión, lo que a largo plazo supone decenas de miles de euros. O incluso más de dos años, si no se alcanza el jubilación anticipada.
Evita la infracotización y el trabajo en negro
Las cotizaciones a la Seguridad Social son el pilar fundamental sobre el que se construye la pensión. No solo importa el número de años cotizados, sino la base económica por la que se cotiza.
Aquí entra en juego uno de los grandes enemigos de la pensión futura: la infracotización y el trabajo en negro.
Cobrar una parte del salario “en B” tiene un efecto muy desfavorable a largo plazo. Ese dinero no cotiza, no se tiene en cuenta para la base reguladora y, por tanto, reduce directamente la pensión. De hecho, no solo afecta a la pensión de jubilación, si no al resto de las prestaciones: bajas médicas, prestación por desempleo, incapacidad permanente, maternidad o paternidad, etc. Todas ellas se calculan con las cotizaciones realizadas.
Un ejemplo sencillo. Imagina que durante 10 años cobras 400 euros mensuales en negro. Esa cantidad no cotiza. El resultado puede ser una diferencia de pensión muy significativa: pasar, por ejemplo, de 1.824 euros mensuales a 1.674 euros. Es decir, 150 euros menos cada mes, de por vida. Multiplica eso por 14 pagas y por 20 o 25 años que seguramente vas a cobrar de pensión de jubilación.
Y el escenario es todavía peor si todo el trabajo es en negro. En ese caso no solo cotizas 0 euros, sino que no sumas tiempo de cotización a tu vida laboral. Esto puede impedirte jubilarte a los 65 años, hacerte perder el acceso a la jubilación anticipada o reducir drásticamente el porcentaje de pensión que te corresponde.
Trabajar en negro puede parecer una solución inmediata, especialmente para personas que están cobrando una prestación y ven la oportunidad de conseguir sumar un salario, pero, además de ser una infracción grave, desde el punto de vista de la jubilación es una de las decisiones más perjudiciales que se pueden tomar.
No te precipites al solicitar la jubilación anticipada
La jubilación anticipada es una opción válida en muchos casos, pero la penalización es para toda la vida. Por ese motivo, es necesario premeditar bien esta decisión antes de dar el paso definitivo. Ya sabes que a través del buzón de consultas puedes contactar conmigo y te ayudaré a tomar la mejor decisión posible.
Estas penalizaciones dependen del número de meses de anticipo y de los años cotizados. Y aquí hay un matiz fundamental: no es lo mismo jubilarse con 24 meses de anticipo que con 18 meses. La diferencia puede ser muy relevante. Habitualmente, jubilarse con 24 meses de anticipo está mucho más penalizado que hacerlo con 18.
En términos generales, las penalizaciones se suavizan de forma notable a partir de los 18 meses de anticipo. En muchos casos, retrasar la jubilación solo unos meses puede suponer una mejora significativa de la pensión mensual para el resto de la vida. Por eso, antes de tomar la decisión, es imprescindible hacer números y comparar escenarios.
La precipitación suele venir motivada por el cansancio, la presión del desempleo o el miedo a cambios normativos futuros. Sin embargo, una jubilación anticipada mal calculada puede convertirse en una perdida económica muy gravosa a largo plazo.

